¿Chupete sí o chupete no? Impacto en el habla y desarrollo del lenguaje
15/01/2026

¿Chupete sí o chupete no? Impacto en el habla y desarrollo del lenguaje

El uso del chupete es uno de los temas que más dudas genera entre madres y padres durante los primeros años de vida. Para algunos es un gran aliado para calmar al bebé; para otros, una posible fuente de problemas en el desarrollo oral. La pregunta no suele ser solo si usarlo o no, sino cómo, cuándo y durante cuánto tiempo. Desde la perspectiva de la logopedia, el chupete puede tener efectos tanto positivos como negativos, especialmente en el desarrollo del habla, el lenguaje y las funciones orales.

Comprender su impacto ayuda a tomar decisiones informadas y a prevenir dificultades futuras relacionadas con la comunicación y la alimentación. Desde Centro Médico Dra. Raquel Santana te ayudamos a entenderlo a continuación.

Cómo influye el chupete en la musculatura orofacial y la deglución

La musculatura orofacial —labios, lengua, mejillas y mandíbula— desempeña un papel clave en funciones como la succión, la masticación, la deglución y el habla. Durante los primeros meses de vida, la succión es un reflejo natural y necesario para la alimentación y la autorregulación del bebé. En este contexto, el chupete puede resultar útil de forma puntual.

Sin embargo, un uso prolongado o inadecuado puede interferir en el desarrollo equilibrado de esta musculatura. Mantener el chupete en la boca durante muchas horas al día favorece una posición lingual baja y adelantada, limita el movimiento natural de la lengua y puede provocar un desequilibrio muscular.

En cuanto a la deglución, el uso excesivo del chupete puede contribuir a la persistencia de la deglución infantil, un patrón inmaduro que debería evolucionar con el crecimiento. Si esta transición no se produce, pueden aparecer dificultades en la masticación, en la articulación de sonidos y en la correcta alineación dental.

Efectos del chupete en el desarrollo del habla y el lenguaje

Uno de los principales riesgos del uso prolongado del chupete está relacionado con el desarrollo del habla. Para aprender a hablar, los niños necesitan experimentar con los sonidos, mover la lengua libremente y practicar la imitación verbal. Cuando el chupete ocupa gran parte del tiempo en la boca, estas oportunidades se reducen.

Además, el chupete actúa como una barrera física que limita la correcta colocación de los órganos articulatorios. Esto puede influir en la pronunciación de determinados fonemas, especialmente aquellos que requieren precisión lingual, como /s/, /z/, /r/, /l/ o /t/.

Desde el punto de vista del lenguaje, también puede afectar a la comunicación temprana. Un niño con chupete constante tiende a vocalizar menos, lo que reduce las interacciones comunicativas con su entorno. Estas interacciones son esenciales para el desarrollo del vocabulario, la comprensión y la intención comunicativa.

No todos los niños que usan chupete desarrollan dificultades del habla, pero el riesgo aumenta cuanto más prolongado y frecuente es su uso, especialmente a partir de los dos años.

Recomendaciones de logopedas sobre el uso del chupete

Los logopedas no suelen posicionarse en un “todo o nada” respecto al chupete, sino que apuestan por un uso consciente y limitado. Entre las recomendaciones más habituales destacan las siguientes:

  • Uso restringido en el tiempo: se aconseja utilizar el chupete solo en momentos concretos, como para dormir o calmar al bebé puntualmente, evitando su uso constante durante el día.

  • Retirada progresiva: lo ideal es comenzar a reducir su uso a partir del primer año y retirarlo completamente entre los 18 y 24 meses.

  • Evitar el chupete como sustituto de la comunicación: si el niño está molesto, es preferible explorar otras formas de consuelo que fomenten el contacto, el lenguaje y la interacción.

  • Elegir un chupete adecuado: anatómico, de tamaño acorde a la edad y homologado, para minimizar el impacto en la estructura oral.

  • Observar señales de alerta: dificultad para pronunciar sonidos, respiración oral, babeo excesivo o retraso en el lenguaje pueden ser motivos para consultar con un especialista.

En algunos casos, la retirada del chupete puede generar resistencia emocional. Es importante acompañar este proceso con paciencia, explicaciones adaptadas a la edad y alternativas de regulación emocional.

Equilibrio y acompañamiento consciente

El debate sobre el chupete no debería centrarse únicamente en si es bueno o malo, sino en cómo se utiliza y durante cuánto tiempo. Un uso puntual y controlado en los primeros meses de vida no suele generar problemas, pero su prolongación más allá de los dos años puede interferir en el desarrollo del habla, el lenguaje y las funciones orales.

El acompañamiento de profesionales como pediatras y logopedas resulta clave para detectar posibles dificultades a tiempo y orientar a las familias. Favorecer el desarrollo comunicativo desde edades tempranas implica ofrecer espacios de interacción, juego, exploración oral y expresión libre.

En definitiva, el chupete puede ser una herramienta útil en determinadas etapas, siempre que se utilice con criterio, límites claros y una retirada respetuosa que priorice el desarrollo integral del niño.